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Tres presidentes y miles de personas comunes celebran la vida y el legado de Jesse Jackson

En vida, el reverendo Jesse Jackson buscó a los poderosos con incansable intensidad.

En su muerte, los poderosos lo buscaron por última vez, cuando tres ex presidentes estadounidenses y una galaxia de luminarias le rindieron homenaje al líder de los derechos civiles el viernes en lado sur.

Los ex presidentes Barack Obama, Bill Clinton y Joe Biden, la exvicepresidenta Kamala Harris y las ex primeras damas Hillary Clinton y Jill Biden se unieron a miles de celebrantes en un servicio público de despedida de cinco horas en la House of Hope, ubicada en 752 E. 114th, recinto con capacidad para 10,000 personas en el vecindario de Pullman.

Obama mencionó el clima político de división que imperaba en el país durante la administración de Trump y elogió la voz inspiradora de Jackson, instando a los estadounidenses a convertirse en “heraldos del cambio”. Muchos oradores se refirieron a este como un momento para que el país no se desespere, sino que tenga fe y actúe, como lo habría hecho Jackson.

Cada día, dijo Obama, se produce un nuevo ataque a nuestras instituciones democráticas, un nuevo revés a la idea del Estado de derecho, una ofensa a las necesidades comunes.

“Cada día se nos dice… que nos temamos unos a otros, que nos volvamos unos contra otros y que algunos estadounidenses cuentan más que otros, y que algunos ni siquiera cuentan… En todas partes, vemos cómo se celebra la avaricia y la intolerancia, y cómo la intimidación y la burla se disfrazan de fuerza”, destacó.

Obama dijo que es “tentador para algunos ceder ante el poder” o que los estadounidenses simplemente bajen la cabeza.

“Pero este hombre”, dijo Obama, señalando el ataúd de Jackson, “el reverendo Jesse Louis Jackson, nos inspira a tomar un camino más difícil”. Su voz nos llamó a cada uno de nosotros a ser heraldos del cambio, a ser mensajeros de esperanza, a dar un paso al frente y decir, ‘Envíame a donde tengamos la oportunidad de hacer un impacto, ya sea en nuestras escuelas, nuestros lugares de trabajo, nuestros vecindarios, nuestras ciudades, no por fe, ni por gloria ni porque el éxito esté garantizado, sino porque le da propósito a nuestra vida’”.

Para Obama, esa inspiración provino de la campaña presidencial de Jackson en 1984. Describió ser un estudiante universitario y estar sentado en un “apartamento de mala calidad” en Nueva York mientras veía a Jackson debatir con sus oponentes por televisión.

“Jesse no sólo se había mantenido firme, sino que se había adueñado del escenario”, dijo Obama. “… Y el mensaje que le envió a un joven de 22 años, hijo de una madre soltera, con un nombre curioso —un forastero—, fue que tal vez no había ningún lugar, ninguna sala, donde no perteneciéramos”.

El expresidente Barack Obama habló el viernes durante el funeral del reverendo Jesse Jackson en la House of Hope en el lado sur.

Ashlee Rezin/Sun-Times

La valentía de Jackson en sus convicciones

La celebración resonó con música gospel y Jennifer Hudson cantando a todo pulmón “A Change Is Gonna Come”. Biden dijo a los asistentes que Jackson era “subestimado, decidido y sin miedo”.

“Teníamos orígenes muy diferentes, y en algunos casos diferentes puntos de vista, pero nunca sobre el racismo”, destacó Biden. “A veces nos enfrentábamos y discrepábamos sobre temas. Pero eso es lo que más admiraba de Jesse: su pasión, la valentía de sus convicciones”.

Clinton dijo que se presentó en la House of Hope “más como amigo que como ex presidente”, y agregó que conoció a Jackson en un aniversario que celebraba la integración de la Secundaria Central en Little Rock, Arkansas.

“Llegué a querer de verdad a Jesse Jackson”, aseguró Clinton. “Ambos teníamos más en común de lo que pensábamos. Éramos dos hijos de madres solteras que vivían en el sur de Estados Unidos.

“No siempre estuvimos de acuerdo, pero él me ayudó a ser un mejor presidente. Siempre estaba presionando”.

El alcalde Brandon Johnson, así como los ex alcaldes Lori Lightfoot y Richard M. Daley, asistieron, junto con sus hermanos Bill Daley, ex jefe de gabinete de Obama, y el comisionado del Condado de Cook, John Daley.

“La gente me pregunta qué quería decir Jesse Jackson”, dijo Lightfoot. “Sólo miren esto… Los habitantes de Chicago sentían que él era su defensor”.

El servicio en Chicago fue la penúltima parada de una odisea funeraria que reflejó la vida en constante movimiento de Jackson, e incluyó una estancia en Carolina del Sur, donde nació.

El presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Mike Johnson, rechazó la petición de la familia Jackson de que su funeral se celebrara en la rotonda del Capitolio en Washington, D.C., un duro recordatorio de que la conmemoración nacional de un ícono de los derechos civiles llega en un momento en que la administración de Trump ha estado reprimiendo activamente la historia negra.


‘Eres alguien’

Isiah Thomas, miembro del Salón de la Fama del equipo de basketball Detroit Pistons, recordó haber crecido en la década de 1960 admirando a Jesse Jackson como un héroe de los derechos civiles.

“Acabábamos de salir de las leyes de Jim Crow”, comentó Thomas. “Cuando la sociedad me decía que no era nadie, cuando la sociedad me decía que ni siquiera queríamos ir a la escuela contigo, este hombre se acercó a mí y a mi madre… e hizo lo impensable. Mamá Jackson, tu esposo se arrodilló, me miró a los ojos y me dijo: ‘Eres alguien’”.

Thomas lloró al recordar cómo Jackson consoló a su familia cuando falleció su madre. “Despidió a mi mamá con hermosas palabras. Cuando estábamos en nuestro peor momento, nos levantó sobre sus hombros”.

La celebración de los 84 años de vida de Jackson tuvo un gran estilo, con muchos asistentes ataviados con sus mejores galas o el uniforme de funeral. Pero también hubo algunas gorras de béisbol, y Mr. T., la estrella de televisión de los 80, estuvo allí con un overol con estampado la bandera estadounidense.

El gobernador J.B. Pritzker también habló, comenzando su discurso citando la Biblia: “Que fluya la justicia como las aguas, y la rectitud como un impetuoso arroyo. Para el reverendo Jesse Jackson, cada día era una nueva oportunidad para hacer justicia en un mundo a menudo injusto. Su ambición era forjar un mundo donde la justicia no fuera una anomalía, sino una constante”.

“Mientras lo compartíamos con el mundo, el reverendo Jackson pertenecía a Chicago, y Chicago le pertenecía a él”, dijo el gobernador.

Biden también recurrió a las Escrituras, diciendo: “Jesse creía que la Biblia nos dice que quienes esperan en el Señor renovarán sus fuerzas”, dijo Biden. “Levantarán alas de águila. Correrán y no se cansarán”.

Johnson llamó a Jackson “un brillante estratega, un sabio organizador”.

“Fueron sus instintos los que comprendieron que el trabajo y la fe eran uno y lo mismo, como profetizó el Dr. King. Fueron sus instintos los que lo impulsaron a oponerse al cierre de escuelas y clínicas de salud mental. Fueron sus instintos los que impulsaron las protestas en la Michigan Avenue cuando un policía le quitó la vida a un niño y el gobierno intentó encubrirlo”. Su instinto le llevó a postularse en 1984 y en 1988, pero no en 1992, para dar paso a alguien del Sur Profundo y a un hermano del Sur para convertirse en presidente de Estados Unidos”, dijo Johnson, refiriéndose a Clinton y Obama.

También hubo humor. El rabino Steven Jacobs bromeó sobre la llegada de Jackson a las Puertas del Cielo y el encuentro con Dios, quien exclamó: “¡Dios mío, eres Jesse Jackson! ¡Eres alguien!”.

Jennifer Hudson cantó durante el funeral del viernes en la House of Hope, en el lado sur.

Candace Dane Chambers/Sun-Times

‘Un hermoso recuerdo’

El presidente Donald Trump fue invitado, pero no asistió, al igual que el otro presidente vivo, George W. Bush.

Harris, una de las últimas oradoras, describió la celebración del viernes de la vida y el legado de Jackson como “un hermoso recuerdo de su espíritu, su vida y su fe”.

La ex vicepresidenta dijo que el día había renovado “su fe en lo que es posible”.

“De niña, me criaron con la idea de que cuando ves una puerta cerrada debes tocar y esperar a que te inviten a entrar. Lo que la vida me ha enseñado es que si no se te ofrece esa invitación y esa puerta permanece cerrada después de repetidos intentos de tocarla, a veces no tienes más remedio que abrirla de una patada”, compartió Harris.

“El reverendo Jackson era impaciente. No perdía el tiempo esperando, ni siquiera cuando las puertas frente a él estaban cerradas con llave… Siempre encontraba la manera de entrar”.

Contribuyó: Tina Sfondeles


Traducido y editado por La Voz Chicago

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