A raíz de la ola de arrestos por inmigración de la administración de Trump en Chicago, cientos de manifestantes se reunieron en La Villita el sábado, pidiendo solidaridad comunitaria y creando conciencia sobre los derechos de los inmigrantes.
“Nuestra gente es resistente y lucha (…). Cuando los peores momentos nos golpean, nos unimos para apoyarnos mutuamente, y de eso se trata hoy”, dijo la senadora estatal Celina Villanueva, demócrata de Chicago, residente de La Villita, en una conferencia de prensa antes de la manifestación.
Los manifestantes se dieron cita en el Parque La Villita para escuchar a los líderes comunitarios y activistas hablar.
Luego marcharon desde el parque alrededor de La Villita, cantando y llevando letreros hechos a mano y sosteniendo banderas mexicanas.
La manifestación fue organizada por 30 grupos de toda la ciudad, con la Alianza de Chicago contra la Represión Racista y Política (CAARPR) y la Red Comunitaria Palestina de Estados Unidos como coordinadores principales.
El gobierno de Trump ha llevado a cabo una serie de operativos en el área de Chicago en las últimas dos semanas en un intento por cumplir las promesas de campaña del presidente de arrestar y deportar a los inmigrantes que viven en el país sin estatus legal.
Trump ha afirmado que los agentes federales están buscando a criminales peligrosos, pero los abogados que trabajan con los detenidos y una revisión de los casos conocidos muestran que muchos de los arrestados no tenían antecedentes penales.
Las autoridades de Chicago dicen que han habido más de 100 arrestos en la ciudad desde que Trump asumió el cargo.
Mike Moreno, propietario de Moreno’s Liquors en La Villita, dijo que los latinos necesitan “estar unidos” y “luchar por nuestros derechos”.
Desde los arrestos, los clientes han llegado a su negocio “llorando y asustados”, contó.
“Es extremadamente desalentador ver lo que les ha estado sucediendo a las familias. Me niego a permitir que algo como esto nos detenga como pueblo”, destacó Moreno. “Somos más fuertes juntos”.
Una manifestante, que se negó a dar su nombre por cuestiones de seguridad, ha vivido en La Villita durante 30 años.
“La semana pasada, la calle 26 estaba vacía. La gente tenía miedo de hacer las cosas esenciales: lavar la ropa, ir a la escuela. Los niños tenían miedo”, dijo.
A través de la protesta, la comunidad “necesita defenderse entre sí” y dar “voz a los que están sufriendo”, aseguró
Cristina Baez, de 50 años de edad y oriunda de Glen Ellyn, llevaba un letrero que decía “Merecemos respeto. Tenemos derechos. No a las deportaciones. No a las redadas”.
“Tengo una familia, un esposo, hijos, y ellos están muy asustados por lo que pasó con las deportaciones”, dijo Baez, quien emigró de México. “Vivimos aquí por más de 30 años, y no me siento seguro aquí”.
David Villegas, de 37 años de edad, creció en La Villita y escuchó sobre las amenazas de deportación en la televisión en español y de sus seres queridos. Se sintió “obligado a hacer algo al respecto”, aseguró.
A pesar del miedo que vino con los arrestos por inmigración, Villegas ve un “rayo de esperanza” si la gente continúa organizándose.
“Para mí, [protestar] es estar activo, ayudar a la gente que está haciendo este trabajo”, dijo.
Amparo García, de 35 años de edad, es de Elgin, pero viaja a Chicago todos los sábados para interactuar con los activistas de la ciudad y publica en Facebook lo que descubre.
La mejor manera de responder a las redadas es crear conciencia sobre los derechos de los inmigrantes, dijo. Los inmigrantes no tienen que abrir la puerta y pueden invocar sus derechos de la Quinta Enmienda permaneciendo en silencio.
“Sabemos que La Villita ha sido atacada por agentes de ICE. Queremos que la gente sepa que estamos con ellos”, aseguró.
Contribuyeron: Adriana Cardona-Maguigad, Elvia Malagón
Traducido por Gisela Orozco para La Voz Chicago